Borges y yo
Al
otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y
me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta
cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de
profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los
mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la
prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo
vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar
que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges
pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta
confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden
salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del
lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme,
definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco
a poco voy cediéndolo todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y
magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser;
la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en
Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros
que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo
traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con
el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que
idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del
olvido, o del otro.
No
sé cuál de los dos escribe esta página.
13.
La problemática abordada, en el texto de Borges y yo, puede relacionarse con el
mito de
A,
Prometeo, que fue condenado por llevar el fuego a los hombres
b.
Jano, que tenía un rostro mirando al oriente y otro al occidente
c.
Ícaro, que perdió sus alas viajando hacia el sol
d.
Fénix, que moría calcinado y podía renacer de sus cenizas
14.
de acuerdo con el texto se puede afirmar que el “yo” comparte con el “otro”,
con distintos atributos
a.
su apariencia y sus gesto b. su origen de clase
c.
sus gustos y opiniones d. sus convicciones políticas
15.
El texto de Borges y yo sugiere un dicotomía entre
a.
la literatura y el periodismo
b.
el hombre y el escritor
c.
el escritor y la academia
d.
la lírica y la prosa
16.
En el texto Borges un “yo” admite frente al “otro” que
a.
sus gustos y preferencias difieren cada vez más
b.
la fama del “otro” le produce envidia
c.
él ha ido usurpando su existencia
d.
es un autor mediocre sin una obra imperecedera
17.
La obra literaria que más se aproxima a la dicotomía del sujeto planteada por
Borges es
a.
El Doctor Jeckill y Mr Hyde
b.
Tristán e Iseo
c.
el extranjero
d.
la Metamorfosis
18.
En las siguientes citas literarias la que más se aproxima al sentido global del
texto Borges y yo es
a.
“…sabía, evidentemente, que debería levantarse, pero no podía dejar en la cama
la mitad de sí mismo”.
b.
“…asistimos una vez más a una lucha entre el campeón angélico y el campeón
demoníaco, esos dos de que están compuestas y en que se dividen las criaturas
humanas”.
c.
“ Lo que usted quiere decir, con otras palabras,, es que ya existía antes de
haber nacido…”
d.
“las dos caras de una moneda son diferentes, pero la moneda es una sola”.
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